viernes, 17 de febrero de 2012
Rompiendo las cadenas !!!
Intentaré cortar las cadenas invisible que nos une.
Para que no me tiente mi susconciente, arrojaré los recuerdos al fondo del mar.
Esperando que no me arrastre el recuerdo de tantas noches en tu lecho.
Encerrando cada sentimiento en un cofre con doble candado,
para que no me venza la duda.
Y así, sin tanta carga deliciosa, trataré de no mirarte a los ojos.
Fingiré no verte, sabiendo que sufriré con no hablarte,
e intentaré seguir camino adelante, ya solo triste y en silencio...
Huyendo de ti, sabiendo, que
tu recuerdo me perseguirá
por siempre....
viernes, 10 de febrero de 2012
¿Me seguirás deseando?
Cuando mis manos tiemblen sosteniendo una cuchara,
cuando mis lágrimas cristalicen en rosarios de legañas,
cuando el cabello sea blanco como la nieve.
¿Me seguiras deseando?
Cuando veas en la mesita píldoras de múltiples colores en distintas cajas,
cuando el insomnio prenda y el sueño no reconforte,
la mano encuentre tan solo pellejo y no verga para pajas,
Cuando el recuerdo sea burlas de mi pasada hombría
y mi cuerpo lleno de arrugas
solo dé a la ternura y huela a añejo.
¿Me seguirás deseando?
Cuando la pérdida de memoria anule complicidades y pactos,
cuando el sol solo sean rayos para calentarse; la luna, deambular y humos de tabaco
las estrellas, faros apagados, y no el paisaje donde nos amamos,
Cuando revivas mi cuerpo en el tuyo, mis besos, tus caricias, mis brazos en temblique,
tus mordiscos, mis conatos de envites, tus orgasmos fingidos,
¿Me seguirás deseando?
lunes, 6 de febrero de 2012
Te Amo ¿Por qué me odias?
Te amo... ¿Por qué me odias?
Te odio... ¿Por qué me amas?
Secreto es éste el más triste
y misterioso del alma.
Mas ello es verdad...¡Verdad
dura y atormentadora!
Me odias porque te amo ;
te amo porque me odias.
Rosalia de Castro
martes, 31 de enero de 2012
Atlántico...
Océano que te abres lo mismo que una mano
A todos los viajeros y a todos los marinos:
Tan sólo para mí eres puño cerrado,
Para mí solamente tú no tienes caminos.
Jamás balanceará tu lomo milenario
La nave que me lleve desde esta tierra mía,
Ondulada y menuda, a las tierras que sueña
Mi juventud inmóvil y mi melancolía.
¡Ah! océano Atlántico multicolor y ancho
Cual un cielo caído entre el hueco de un mar:
Te miro como un fruto que no he de morder nunca
O como un campo rico que nunca he de espigar.
¡Ah! océano Atlántico, fiel leopardo que lames
Mis dos pies que encadenan el amor y la vida:
Haz que un día se sacien sobre tu flanco elástico
Esta ansiedad constante y este afán de partida.
(Juana de Ibarbourou, La rosa de los vientos)
jueves, 26 de enero de 2012
Ella...
Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su perfume...
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito...
Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín...
Más es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones
y los latidos
para el encuentro en los abismos... Mas tiene cargo de almas,
y es la comunicación,
el traspasado ser, "como se da una flor", en el nivel de los niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma...
Y no busca nunca, no, ella...
espera, espera, toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche
Juan L. Ortiz
lunes, 23 de enero de 2012
Lejanía....
Estás muy lejos de mí
aunque cierro los ojos
y te siento, incluso te beso
aspirando el aroma
inconfunduble de tu cuerpo,
a pesar de que no puedo mirarte,
sigues lejos, cada instante más lejos,
que maldita añoranza de ti,
porque estás aquí,
al abrazarme a la almohada
me vienen imágenes de ti
las sábanas inpregnada de tu fragancia me llenan de recuerdos,
entonces caigo en un apacible sueño.
Pero no estás aquí,
abro los ojos y estás lejos de mí.
¿Qué te puedo decir que no sepas?
Podría enumerarte cada una de tus virtudes,
y no acabaría nunca,
ni a tiempo.
Podría relatar cada una de mis añoranzas,
pero siempre se repite el mismo sueño, Tú....
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